Relato: Entre el Dormir y estar Despierto

ADVERTENCIA:

Este es un relato ficticio basado en experiencias reales del autor y de otras personas. Sin embargo se recomienda no leer este relato si se tiene problemas al dormir, o se tiene un carácter muy susceptible a relatos que podrían causar miedo. La base del relato es el fenómeno de la parálisis de sueño, un fenómeno muy conocido y estudiado.

Hay discusiones sobre la causa de esta. Una razón podría ser la activación de dos mecanismos. Generalmente sólo uno de ellos está activado: el soñar o el estar despierto. En la parálisis de sueño uno sabe donde se encuentra, sabe que estaba durmiendo, la sensación de estar despierto se siente muy real. Sin embargo el cuerpo no obedece, y sólo se pueden mover los ojos. Todo el cuerpo esta paralizado. Y debido a que el mecanismo de sueño está activado, se tienen sensaciones auditivas, ópticas y táctiles que provienen en realidad de la mente pero son percibidas como muy reales.

La otra teoría que explica la parálisis de sueño es una teoría del mundo de lo paranormal. En este se dice que uno en verdad está despierto, pero debido a razones inexplicables, el cuerpo no obedece. Muchas personas, sobre todo las que lo han vivido,apoyan esta teoría ya que la mayoría de las parálisis de sueños están relacionadas con la visita de un ser tenebroso que acosa al durmiente. Estimado lector, si de todas maneras decide leer el relato, espero lo disfrute.

Relato

Valeria estaba cansada de estar sentada en su cuarta clase ese día. En un par de semanas tendría exámenes finales con los cual terminaría sus estudios de historia y educación, y por ello prefería ir a casa a seguir estudiando para los exámenes. Este era su quinto año en París, a donde se había mudado para realizar sus estudios en la Sorbonne Université. Ella venía de Lyon, donde había tenido una niñez y juventud maravillosa. En París la había pasado muy bien, y ahora quería terminar sus estudios para viajar por Sudamérica y aprender español.

Cuando su cuarta clase terminó, Valeria habló algo con sus amigas sobre tomar un café el fin de semana en la cafetería preferida de ellas, Monsieur LeBlanc. Lo habían descubierto de casualidad un día de primavera, cuando Dafina, su mejor amiga y una de las mujeres más hermosas que Valeria había conocido, le contaba sobre su primer amor de colegio. Las dos chicas vieron de pronto la cafetería y el ambiente del lugar encajaba perfecto con el tema. Desde ese entonces siempre iban a Monsieur LeBlanc para luego caminar por el río Sena.

– Nos vemos pasado mañana entonces, ma chèrie?

– Si. Yo te recojo de tu casa a las 3 de la tarde. Tengo tanto que contarte. El viernes será un día de estudios así que deséame suerte. – respondió Valeria

– Por supuesto. Y yo también. Y a que no sabes quién me está escribiendo hace días? – Dafina se rió mientras decía eso y Valeria no sabía si eso era bueno o malo para el chico.

– Y no me has contado nada hasta ahora? Quién es? – A Dafina le escribían muchos chicos, y los que no lo hacían era porque no tenían el valor. Pero Dafina parecía tener interés en este chico. Eso lo sabía Valeria.

Después de intercambiar un par de palabras más se despidieron y Valeria fue a casa. Se preparó algo de comer y empezó a estudiar. Ya cerca de diez de la noche, cuando estaba algo cansada, decidió que era hora de dormir. Mañana se levantaría temprano, iría a correr por el río Sena, ver el hermoso centro de París, regresar a casa, tomar una ducha y seguir con los estudios. Con esos planes Valeria se cepilló los dientes, y se preparó para ir a dormir.

Un mundo desconocido

Al parecer me desperté, que raro! Siempre tengo un buen sueño y duermo como una piedra hasta el día siguiente. Aún no ha amanecido pero por la tranquilidad de ahora deben ser la 1 o 2 de la mañana. Quizás 3. Trato de mover mi cuerpo pero por alguna razón no me obedece. Se siente raro, es algo que no había sentido antes.

Puedo mover los ojos pero no completamente. O quizás sigo soñando? Es que estoy soñando que estoy medio despierto y que no puedo mover mi cuerpo? Que raro sueño, pero no! Estoy despierta y no puedo mover mi cuerpo. Este es mi cuarto, sé donde estoy, sé mas o menos qué hora es, mañana tengo que seguir estudiando, y el sábado me encuentro con Dafina. Esta sensación es rara. Estoy en mi cama, puedo observar el techo, y estoy segura que estoy despierta. Pero no puedo mover mi cuerpo. Hago un esfuerzo por mover los dedos de mis manos, pero nada! Es como si estuviera congelada. Es como si este cuerpo no me perteneciera y sólo soy mis ojos.

De un momento siento frío por todo mi cuerpo. Un terror me invade y no me puedo explicar que es. Es algo instintivo, algo natural, siento un terror muy grande y mis ganas de moverme son mayores, pero no lo puedo hacer. Intento con más fuerza moverme pero no puedo. Y de un momento a otro sé de donde proviene este terror.

Hay algo o alguien que me está observando, no sé porque estoy segura de ello, pero hay alguien que me está observando, y está a mi izquierda, debe estar en la puerta de mi cuarto. Puedo mover los ojos pero no me atrevo a moverlos a la izquierda. Ni siquiera quiero intentarlo. Esta presencia causa en mi cuerpo un miedo que nunca antes había sentido. Es un miedo tan grande como sentir que uno fuera a morir. Qué es esa presencia? Sigue todo esto siendo un sueño? Si fuera un sueño los sueños siempre siguen, uno no los puede dominar, pero esto ahora parece nunca acabar. Qué tengo que hacer? Estoy loca? He comido algo malo? Es un espíritu lo que me está visitando?

La sensación de terror sigue en mi cuerpo y de un momento a otro tengo la sensación de que esta presencia se acerca a mí. Mi terror aumenta aún más, lo cuál no creía fuera posible. Todos los bellos de mi cuerpo se erizan, estoy empezando a sudar frío, mi corazón empieza a latir muy fuerte, y sigo sin poder mover mi cuerpo. Ni pies ni manos responden. Siento que la presencia está aún más cerca, y sólo sé una cosa, no debo ver a esa presencia de frente, por nada. Así que cierro los ojos. Cierro los ojos y no los abro por nada. La presencia parece haber llegado a mi lado. Siento algo de peso al lado izquierdo de mi cuerpo, y yo sigo sin poder moverme. Voy a morir? Está presencia parece haberse sentado en mi cama, a mi izquierda. Empiezo a pensar en mi familia, pero a la vez pienso en lo que está sucediendo exactamente ahora.

No comprendo de dónde viene este miedo, y tampoco comprendo esta sensación que tengo. Es como si algo en mí pudiera sentir que esta presencia es terriblemente peligrosa, y este miedo primitivo en mi está ahí. Cierro los ojos y me trato de concentrar en algo fuerte. Me digo a mi misma, ya va a pasar, ya va a pasar. Esto dejará de suceder y esta presencia se irá. Así pasan interminables minutos. Escucho un zumbido en mi cabeza. Es un sonido que entumece, como el zumbido de una abeja, pero más bajo. Es como una vibración. Siento que las cosas van a empeorar. No sé que sucede y sigo concentrándome en la oración de que todo va a pasar.

A pesar de que no puedo moverme siento que tengo cierto poder sobre la situación y me sigo concentrando. En mi mente grito Vete! Grito muy fuerte Vete. Trato de gritar en verdad pero mi garganta no me obedece. Ni siquiera puedo mover mi lengua. Pero grito Vete! Muy fuerte en mi mente. Después de unos segundos poco a poco el zumbido desaparece, y la presencia se retira. Siento que poco a poco puedo mover mi cuerpo, y luego de algunos minutos siento mi cuerpo nuevamente normal. Sigo con mucho miedo, sudando frío, y tomando valor abro los ojos y luego miro hacia la puerta.

No hay nada. Todo está tranquilo. Ahora que estoy despierta sé que no ha sido un sueño, pues estoy despierta y sé que algo me ha visitado. O es que mi cabeza me ha jugado una mala pasada? Sigo con mucho miedo y me quedo en cama despierta, y recién cuando amanece, y escucho a los primeros pajaritos cantar, el miedo se va desvaneciendo aún más. Me levanto, abro la ventana, y aún no puedo salir de mi estado de shock. No sé lo que me ha pasado. Qué fue aquello que me visitó? De dónde provenía tanto miedo? He tenido ya pesadillas pero ninguna me causó tanto miedo o terror.

Valeria se puso las zapatillas y salió a correr. Mientras corría pensaba si era algo que le contaría a Dafina. Dafina dirá que fue un sueño, y no podrá comprender el miedo que ella sintió ni a aquella presencia que estaba en el cuarto. “Qué hubiera pasado si hubiera abierto los ojos para ver a la presencia?” Se preguntaba Valeria. Siguió corriendo y sabía que tenía que hablar con su mejor amiga sobre ello.

Información

Si quieres saber más sobre este fenómeno, aquí un documental en inglés.

 

Alghedi

 

Pequeña Historia: El Chasqui

http://www.pbase.com/manco/image/35905800

Hubo una vez, hace más de 500 años, un conquistador que había llegado unas semanas atrás a los Andés en Sudamérica. Este conquistador era un hombre fuerte y joven, que desde muy joven quería ir por aventura y llegar a conocer nuevos lugares. Él había sufrido mucho en aquella ciudad europa, donde él había nacido. Había pobreza, pertenecía a la clase baja, tenía poca educación y tenía que hacer el trabajo forzado para los demás. Aunque sus días eran muy alegres gracias a sus amistades, soñaba con un mundo mejor, aunque él mismo no podía describirlo. Ya en Sudamérica estaba ahora en camino con un ejército de cien hombres al pleno centro de los Andés, en una montaña de nombre Kgori. Los conquistadores habían escuchado mucho de la montaña Kgori por medio de los indígenas que habían capturado en su camino. En esta montaña se encontraría una gran ciudad repleta de joyas preciosas, sobre todo oro y plata, lo más preciado y buscado por los europeos. Una noche, estando a las faldas y en el medio de dos montañas, su ejército fue atacado por un grupo indefinido de indígenas, que con gritos de guerras parecieran llegar como rocas del cielo. El conquistador lucho y trato de vencerlos, pudo acabar con un indígena, pero al ver que sus compañeros caían abatidos por el ataque indígena, decidió huir. Corrió por horas durante la noche, hasta que exhausto calló al lado de un árbol en profundo sueño. A la mañana siguiente algo lo despertó. Afinando más su sentido auditivo, reconoció que eran pasos rápidos. Antes de poder seguir pensando y reaccionar, vió a una persona de aspecto muy fuerte correr rápidamente hacia su dirección. Tenía poca vestimenta y se veía muy saludable. Cuando se encontraban a unos metros de distancia, la persona de piel cobriza se detuvo y miró al conquistador sorprendido. Al ver que el indígena estaba más sorprendido que asustado, el conquistador intentó hablar español con él, sin éxito. El indígena era muy amable y con señas le dió a entender que lo siguiera. Después de unos minutos llegaron a un pequeño pueblo. La gente recibió al indígena con gran alegría. El indígena entregó un tipo de tela a un señor de edad avanzada y luego se sentó al lado del conquistador. Todos los del pueblo miraban al conquistador asombrados. Se veía tan diferente que no sabían si tenerle miedo o tomarle cariño. El conquistador pudo observar en un par de horas que las personas no poseían nada, y a la vez compartían todo. Todos eran muy saludables y felices. Había un tipo de jerarquía basada en el respeto, y la vida a la ladera de aquella montaña era muy buena. Cuando el conquistador trató de hablar con el indígena corredor, lo único que llegó a entender fue la palabra Chasqui. El indígena repetía alegremente esta palabra varias veces, sonriendo mostrando la perfección de la alegría y salud marcada en su rostro. “Sin dudas, aquel indígena llamado Chasqui es feliz” pensó el conquistador. Pensó también en su vida en Europa, y en su vida en aquel momento en Sudamérica, que viviendo al lado de personas libres, seguía siendo en realidad esclavo de un general, obedeciendo órdenes para buscar objetivos que otros estaban buscando. Chasqui se levantó, le volvió a sonreír, le dió un pequeño empujón en el hombro, y empezando a caminar y luego a trotar, despidiéndose del conquistador. Después de algunos metros empezó a correr muy rápido, llevando en su bolsa de tela unos pescaditos, de los que se había dado cuenta el conquistador.

Alghedi